¿No quieres salir de casa? Puedes sufrir el Síndrome de la Cabaña

13.05.2021

TERAPIA FAMILIAR INTEGRAL

Cuando hablamos del Síndrome de la Cabaña, nos referimos aun estado anímico, mental y emocional que se ha estudiado en personas que, tras pasar un tiempo en reclusión forzosa, han tenido dificultades para volver a su situación previa al confinamiento.

El nombre del Síndrome de la Cabaña aparentemente provendría de experiencias de cazadores en los Estados Unidos que se refugiaban en cabañas del bosque frente a alguna tormenta o peligro determinado, animales salvajes por ejemplo, que luego, aun cuando supuestamente ya había cesado el peligro tenían miedo a salir.

Esto aplicado al caso de la cuarentena y lo que nos pasa a nosotros, es que es cierto que hay muchas personas que dicen que aún habilitado el permiso para salir les da miedo o les produce angustia. Esta angustia tiene dos orígenes diferentes:

  • uno realista, no tenemos la vacuna ni el remedio contra el Coronavirus, por lo tanto vamos a salir a la calle y no sabemos si la persona que está cerca tiene el virus, si un objeto que estoy agarrando o mis propias manos han estado en contacto con el virus, es decir hay una parte de la angustia que tiene que ver con el peligro real.
  • y otro proteccional, la casa se transforma en un "nido protector". La cuarentena ha sido funcional a su necesidad personal de refugio, es decir, para muchas personas se transformó en un refugio que puso en pausa todos los desafíos sociales, laborales y profesionales, y les permitió vivir en una especie de tiempo fuera del tiempo, donde es lo mismo si es fiesta o día hábil, no es muy importante el horario, puedo comer o acostarme a cualquier hora, una especie de situación paradisíaca, donde nada me exige y que termina siendo funcional a las personas que tienen ansiedades sociales, laborales o en general frente al desafío del mundo adulto.

¿Quién puede sufrir el Síndrome de la Cabaña?

El Síndrome de la Cabaña puede empezar a aparecer, en gente que realmente cumplió la cuarentena y estuvo confinada más de 60 días. A estas personas les cuesta un gran esfuerzo salir de este contexto y entrar en contacto nuevamente con las demás personas. Tienen que enfrentarse al miedo real de que un virus sin tratamiento, ni vacuna y que ha causado miles de muertes continúe en la calle. Y pasar del contacto digital al real puede provocarles momentos de ansiedad.

Este síndrome se da más en personas que tienen algún tipo de fragilidad emocional, los que ven muchas noticias están más predispuestos a tener visiones más catastróficas debido a la sobreinformación (que en muchos casos es confusa y plagada de fake news). La falta de información verídica, confirmada y de calidad hace que estas personalidades sufran una desregulación emocional superior.

¿Cómo lo solucionamos?

Lo recomendable es salir a la calle poco a poco, ver a alguien conocido, que cada persona esté en contacto con la misma persona, el famoso sistema de la burbuja, salir con gel hidroalcohólico y mascarilla e ir viendo, cómo uno se siente cómodo.

Si esto no funciona la solución es acudir a un terapeuta familiar, donde con la ayuda profesional y del resto de la familia puede, sin duda, hacerte retomar de nuevo tu vida y libertad.