
El éxito de la mediocridad: aniquilar al que destaca por su talento y profesionalidad
Conoce las claves para afrontar al mediocre con Síndrome de Proscuto
Crecimos convencidos de que la educación, la formación y el conocimiento nos llevarían más lejos que a nuestros padres sin saber que, en ese camino, tratarían de "decapitarnos".
TERAPIA FAMILIAR INTEGRAL
Estoy seguro de que existió un día en el que todo cambio. En el que todos los objetivos para los que fuimos educados se diluyeron como una pastilla efervescente en agua.
Hoy, estoy convencido de que ese día sucedió, y yo como tantos otros, lo vivimos sin ser conscientes de que ese era el principio de nuestro fin.
El fin de los sueños y anhelos de toda una generación, la generación más formada de nuestro país, esa que se crió envuelta en valores, esa que creció, experimentó y descubrió el mundo sin tanta protección.
Los que montamos en bicicleta sin casco, los que jugábamos en columpios sin suelos especiales, los que patinamos sin protectores. Somos los niños a los que nos levantaban del suelo, nos secaban las lágrimas y nos decían "sana, sana, culito de rana, si no se cura hoy, se curara mañana", y que acto seguido, seguían adelante.
Nacidos para Triunfar
Porque nos educaron para experimentar, para sobreponernos, para continuar, nacidos para triunfar, muchos se convirtieron en los portadores de los sueños de sus ancestros.
Compaginamos, como pocos, la libertad de la juventud con el compromiso de creernos dueños de nuestro futuro. Crecimos convencidos de que la educación, la formación y el conocimiento nos llevarían más lejos que a nuestros padres.
Esa generación que compaginó como pocas sus horas de juego en la calle, con las clases particulares de mecanografía, ballet, fútbol, baloncesto, música o de ciencias. Esa generación de niños para la que los deberes no eran opcionales sino su obligación y responsabilidad.
Síndrome de Proscuto, decapitar al que sobresale
Y llego el día en que quisimos ocupar el lugar para el que nos habíamos preparado, portadores de conocimiento, de experiencias, deseosos de contribuir al progreso de nuestro país, de nuestro continente, de nuestro mundo.
Fue, entonces, cuando descubrimos que, en realidad, habíamos vivido una utopía, un sueño inalcanzable, el de creer que el conocimiento, el talento, y la profesionalidad podrían hacer frente a la estrategia de los mediocres, la práctica magistral del conocido como Síndrome de Proscuto.

¿Qué es el Síndrome de Proscuto?
Es un rechazo enfermizo hacia las personas talentosas, aquellas que sobresalen. Los psicólogos lo tratan como una incapacidad para aceptar las virtudes de los demás. Quienes lo padecen son personas miedosas, incapaces de gestionar sus sentimientos de envidia, intransigentes, intolerantes, que ven como amenaza la profesionalidad y la proactividad. Y que reaccionan mostrando un gran abanico de humillaciones, intimidación y boicot.
Cuenta la mitología griega que Proscuto era un posadero de Ática que ofrecía cobijo a los viajeros que por allí pasaban. Una vez el incauto soñador yacía en su lecho, Proscuto los amordazaba y ataba a esa cama y sus estrictas medidas. Este malvado hombre cortaba las partes del cuerpo que sobresalían (pies, manos, cabeza). Si el invitado no se ajustaba al tamaño de su lecho, los descoyuntaba con su idea enfermiza de ajustarlos a su cama. Sin duda, un comportamiento horrible, la peor cara del temor a lo desconocido.
Una tragedia que llegó a su fin cuando el valiente Teseo decidió enfrentarse a este despiadado ser y le obligó a medirse en su propia cama.
¿Cómo identificar a alguien que padece el Síndrome de Proscuto?
Este perfil es fácilmente identificable ya que su comportamiento muestra conductas muy visibles, tales como:
-Inflexibilidad para adaptarse a nuevas situaciones o cambios.
-Trata de limitar las capacidades de los que le rodean para no dejar ver sus propias limitaciones.
-No soportan las críticas, ante las que reaccionan de manera agresiva.
-En grupos de trabajo, maltratan a aquellos compañeros con más conocimientos o creatividad. Boicotean cualquier buena idea que provenga de otro.
-Acaparan todas las tareas para hacerlas a su modo, impidiendo que nadie más pueda hacer aportaciones.
Si al leer estas líneas te has identificado como paciente de este síndrome, recomiendo acudas a un especialista que pueda enseñarte a manejar las situaciones de manera correcta y superar este problema.
Si por el contrario al leer estas líneas te has visto reflejado como víctima de alguien que sufre el Síndrome de Proscuto, a continuación, te ofrezco una serie de consejos que podrán ayudarte a gestionar la situación.
Claves para sobreponerte al Síndrome de Proscuto
Cada día son más las personas que acuden a nuestra terapia víctimas, en cierto modo, de aquellos que sufren el Síndrome de Proscuto. Entender que no eres responsable, reconocer la estrategia del mediocre y saber gestionar la respuesta tanto emocional como profesional es clave para no permitir que afecte en exceso a tu salud emocional.
- Si tienes la posibilidad, recuerda que lo mejor para ti, para tu desarrollo y para tu salud emocional es alejarte todo lo posible.
- Si no tienes más remedio que convivir con este perfil, te recomiendo que le hagas ver que no eres una amenaza.
- No busques el enfrentamiento, ya que estás personas se mueven como "peces en el agua" en estas profundidades y le estarás dando el papel protagonista en su particular obra.
- Muestra tu fortaleza, no dejes ver tus debilidades, recuerda que aprovecharán cualquier rasgo emocional para atacar.
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