La fatiga pandémica: Síntomas y modos de prevenirla, en adultos y niños
No dejes que el enfado, la apatía y la frustración definan tu estado emocional. Sigue nuestros consejos o tips, te ayudarán a recuperar la alegría. Recuerda que la felicidad se trabaja.
TERAPIA FAMILIAR INTEGRAL
A estas alturas de la pandemia del coronavirus, todos estamos hartos, el enfado y la apatía a menudo coexisten una como reflejo de la otra, alternándose en nuestra cabeza.
Muchas personas viven en la rabia porque eso les ayuda a no conectar con la tristeza y la melancolía; y hay quien es al revés, no se atreven a mostrar su enfado y por eso se muestra melancólico, más apático.
La neurociencia nos ha enseñado que, ante una amenaza, solo hay dos posibles respuestas: miedo (que nos lleva a escondernos) o ira (que nos impulsa a defendernos).
Y como va pasando el tiempo y la sensación de amenaza continúa, se acumula, eso hace que quienes tienden a la reacción de ira estén cada vez más enfadados, mientras que quienes son propensos al miedo, tras tanto tiempo se habitúan a ese "vivir escondidos", se van marchitando y aparece la apatía.
De modo que tanto el enfado como la apatía son fruto del mismo hastío.
En la etapa inicial de la pandemia los estados emocionales eran viscerales, pero esa impetuosidad ya la hemos pasado y ahora prevalecen las emociones más asociadas al hartazgo, la preocupación por el futuro, la desorientación y la frustración; y el estado anímico es de apatía y otros estados depresivos porque no vemos que podamos hacer nada para solucionar la situación.
Por otra parte, el hecho de que llevemos más de un año sometidos a la amenaza de la pandemia, que veamos que pasa el tiempo y muchos negocios no se reabren, que los plazos de entrega de las vacunas no se cumplen provoca un choque cognitivo. Activa nuestras alarmas, y el malestar acumulado hace que algunas personas sean cada vez más propensas a reaccionar con ira. Y eso afecta más en el caso de los jóvenes porque tienen más dificultades para controlar sus emociones dado que su cerebro aún no ha terminado de madurar.
Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado ahora podemos entrar en materia realmente y ofrecer una serie de consejos o tips que te ayuden a superar estos estados anímicos.
¿Qué es la fatiga pandémica?
Tanto la pandemia como los confinamientos de la índole que sean, han provocado cambios en nuestro estilo de vida. Entre ellos, están la aparición del miedo al contagio y a la enfermedad, así como la adopción de medidas de protección, como el lavado de manos, las mascarillas...
Pero además, la población ha comenzado a sentir miedo a fallecer, un sentimiento que puede ser aún mayor en la población con enfermedades crónicas, miedo a infectarse con el coronavirus o a ingresar en un hospital y a encontrarse solo, por no hablar de los sentimientos que genera la pérdida de un familiar a consecuencia del coronavirus o de otra enfermedad médica.

¿Cuáles son los síntomas más comunes, te preguntarás?
La afectación que provoca esta fatiga pandémica en muchas personas es apatía, angustia, tristeza, ansiedad, hartazgo, desconfianza en los demás, sobre todo, estados de bajo ánimo que puede derivar en depresión.
Y es que, esta pandemia no sólo ha conllevado una emergencia sanitaria, si no también, una emergencia social y económica.
¿Y yo qué puedo
hacer? Nuestros consejos
Desde Terapia Familiar Integral os recomendamos unos puntos clave que, aunque no son mágicos, pueden ayudar a afrontar la situación:
- Tienes que asumir que no estamos delante de un paréntesis, sino ante un cambio. Conviene evitar la nostalgia y la espera pasiva. Quizá si renunciamos a volver al momento anterior lo que podemos hacer es planes nuevos ajustados a la nueva realidad, en lugar de aplazar infinitamente nuestros proyectos y recuperar el control.
- No te aísles. Define qué vínculos con otros humanos son los más importantes. Al hacerlo, aunque intentemos mantenerlos digitalmente, la realidad que provoca es que te aíslas y te desorientas. Entras en una fase de depresión y de confusión porque los otros son siempre, una brújula en el cual te apoyas.
- Puedes considerar que el ocio es improductivo pero a la vez satisfactorio y relajante. Ayuda a la estabilidad mental.
- Intenta tener un comportamiento solidario con las personas que sabemos que lo están pasando mal.
- Aceptar las emociones, expresarlas y compartirlas, como una forma de ventilarlas.
- Diseñar un plan de actividades diarias, establecer una rutina útil y que produzca ilusión.
- Modificar nuestros proyectos vitales teniendo en cuenta la realidad existente. Porque la vida continua y los proyectos -comenzar un negocio, independizarse, formar una familia- ayudan a continuar.
Siguiendo estas pautas, habrá quien pueda adaptarse de manera natural, quizá echando mano de la resiliencia y pero, muchos de vosotros necesitareis el apoyo de un profesional, y nuestro terapeuta de Terapia Familiar Integral estará a vuestro lado para lograrlo.