
Padres emocionalmente inteligentes
De tal palo, tal astilla
TERAPIA FAMILIAR INTEGRAL
¿Quiénes son?
Sois padres y madres que leéis estos artículos, preocupados, informados, personas que escuchan más y juzgan menos. Por ello, los padres que parten desde una mentalidad emocionalmente inteligente es más probable que escuchen a sus hijos cuando las emociones surgen en ellos, intentando acceder a lo que de verdad esté pasando, apostáis por entenderlo.
Cualquiera que viva con adolescentes sabrá que las emociones están a flor de piel. Vete a la mierda, te odio, ¡portazo! Diez minutos después de decir las cosas más hirientes, pueden estar abrazando a la persona víctima de su ira, frustración o ansiedad. Los padres emocionalmente inteligentes saben que los sentimientos deben expresarse en lugar de ser reprimidos, pero hay que enfocarlos y ayudarlos a gestionarlos antes de expresarlo.
La mayoría de los padres se enfocan en su día a día en el futuro, los niños generalmente se enfocan en el aquí y ahora. Eso, por supuesto, puede ser frustrante para una madre o un padre orientados hacia el futuro y las metas que se han de lograr.
Sin embargo, cuando conectamos emocionalmente, es más probable que aprendamos cómo se sienten los niños y, lo que es más importante, como ayudarlos a entender y manejar sus estados de ánimo y emociones.
La importancia de la Disciplina
Por último, si quieres destacar emocionalmente como padre o madre, has de tener esto muy claro, utiliza las normas de casa en lugar de sus estados de ánimo para determinar la disciplina.
Algunos padres disciplinan de acuerdo a sus estados propios de ánimo. Si se sienten bien, se muestran más tolerantes con las infracciones en las normas de la casa. Y si tenemos un mal día, entonces somos más exigentes con los niños, a la mínima les levantamos la voz o les mandamos a la habitación o el castigo estrella, sin móvil.
Es mejor atenerse a las reglas impuestas por la familia y la casa. Eso te hace más predecible, ya que tendremos las consecuencias previamente pactadas con ellos.
Venga, ¿vamos a por la excelencia papas y mamas?
Los amantes de los animales ya saben lo bien que se siente al interactuar con una mascota y es que todos somos conscientes de que nuestras mascotas dejan una huella imborrable en nuestra vida.
Aquellos que tuvimos un hámster, un perro, un pez o un gato que nos acompañó en nuestra infancia y que compartió con nosotros los mejores y peores momentos de nuestra vida, lo recordaremos durante toda nuestra existencia con cierta nostalgia y alegría.
Tener una mascota hace que de tu hijo o hija conecte más con su emociones, además, la macota nos puede ayudar a regular su estado emocional. ¿Sabéis porque?
Al igual que la crianza de un niño, tener una mascota implica proporcionarle especial cuidado y garantizar su bienestar. Para ello, el dueño tiene que amar y preocuparse por el animal asumiendo la responsabilidad de satisfacer todas sus necesidades. Tienes que hacer un esfuerzo constante por mantener el bienestar del animal. Por lo tanto, es una lección para comprometerse con las responsabilidades y cumplir constantemente con las exigencias que el animal requiere.
Uno de los rasgos más queridos de un animal es su capacidad para hacerte sentir escuchado, incluso si no puede comunicarse verbalmente contigo. Todos vuestros hijos e hijas deberían desafiarse a sí mismos para aprender de sus mascotas y dedicar más tiempo a escuchar y estar presentes en cada momento para comprender mejor las emociones de los otros.